La Radio VIVA

 Hablar de Tarqui es hablar de toda una historia en la radiodifusión capitalina. Una historia que juntó el rol protagónico que tiene este medio de comunicación mágico con la convivencia comunitaria.

 Hace un poco más de seis décadas, un educador visionario, forjador de juventudes, con una mística profunda de servicio, triunfó en un concurso de locutores convocado por una de las emisoras de la época y revolucionó el naciente mundo de las ondas hertzianas quiteñas.

 Gustavo Herdoíza León, sin lugar a dudas, imprimió una huella única al crear una radio diferente, una radio de multitudes, una radio ciudadana, una RADIO VIVA. La Hora Sabrosa, La Sorpresa de la Una, El Maestro Juanito, el Apagón, fueron y algunos de ellos son, programas inconfundibles, con los que crecieron decenas de generaciones que ven en Tarqui su referente.

 Muchos y gratos recuerdos vienen a mi memoria, de las dos décadas en las que fui parte activa de la familia Tarquina (por cierto, lo sigo siendo de corazón) Siempre me estremeció el inmenso respaldo comunitario a la radio y el compromiso que eso entrañaba. No en pocas ocasiones, cuando visitaba los barrios de Quito con la unidad móvil, sentía una íntima satisfacción y profunda alegría, cuando los oyentes -a manera de infidencia- solan decir, “ella es la Carmita”.

 Esta cálida familiaridad en la expresión comunitaria, nos comprometía a ser cada vez mejores en nuestro ejercicio periodístico. El principio era conocer el Ecuador profundo para sentir sus necesidades y luchar por sus ideales, sin claudicar en los principios y sin agachar nunca la cabeza ante el poder político o económico. ¡Eso me enseñó Tarqui y es la brújula que marcó mi derrotero en la gestión de la comunicación!

 En el necesario relevo generacional, en los últimos años gerenció la emisora de los quiteños, Hernán Herdoíza Leiva, quien también forjó su vida en la radio y marcó toda una época en el ámbito artístico. Su exitoso programa Cancionando tuvo repercusión, no solo nacional, sino internacional. Reconocidos artistas como Luis Miguel, Enmanuel, Amanda Miguel, Los Platters, Leo Dan, Pimpinela, Camilo Sesto, Yuri, Manolo Otero, Paloma San Basilio, Daniela Romo, Diego Verdager, entre otros, fueron presentados en la fonoplatea de la T GRANDE DE QUITO, deleitando a los oyentes que coparon el auditorio, no solo con sus canciones, sino con fluidas y amenas entrevistas que consolidaron a Cancionando como el mejor programa musical de la radio capitalina.

 Experiencia exitosa que hoy se replica en el ámbito noticioso, cuando Hernán tomó la posta del Maestro Juanito. Su estirpe de hombre de radio, se visualiza en el micrófono; su versatilidad y agudeza al abordar los complejos hechos políticos, económicos, sociales que se generan día a día, en el escenario local, nacional e internacional nos permite ratificar que allí está la herencia.

 Creatividad, profesionalismo, mística de trabajo y un profundo compromiso social, fortalecieron la institucionalidad de TARQUI, en el transcurso de estos 60 años de vida, convirtiéndola en un emblema de la radiodifusión nacional.

 ¡Gracias TARQUI por vivir en cada corazón de los quiteños!

Por Carmen Andrade

Radio Tarqui y su tránsito por la historia

 Era la tercera presidencia del Doctor, José María Velasco Ibarra y el Ecuador permanecía envuelto en las sombras de las lides políticas y los reclamos obreros. 1955, año de nacimiento de Radio Tarqui, era un año, en el que se hablaba de los grandes logros económicos y de la importancia de las cifras macroeconómicas. La prensa nacional asistía a los duros debates que se originaban en el Congreso, la policía no podía desaparecer el fantasma de Isidro Guerrero, estudiante montalvino asesinado mientras participaba en protestas del gobierno de turno.

 Los trabajadores escuchaban los discursos fogosos y entusiastas de los líderes, Miguel Ángel Guzmán, Primitivo Barreto, Nelson Chávez y de otros. Los estudiantes asistían a las concienzudas reflexiones de los destacados dirigentes universitarios, Jorge Reynolds, Telmo Hidalgo y Eduardo Flores. La prensa capitalina veía aparecer al Diario del Ecuador , en cuyas páginas escribían, Enrique Garcés, con su columna, Molinos de viento; Pedro Jorge Vera, En la mesa revuelta, suscrito bajo el seudónimo, El Diablo Cojuelo; los primeros pasos de Blasco Moscoso Cuesta, en el periodismo deportivo y las caricaturas insignes del gran artista, Galo Galecio. El Maestro, Benjamín Carrión; el inteligente, Manuel Elicio Flor; el destacado político, Andrés F Córdova, y otros, eran los encargados de reseñar y orientar la opinión ciudadana, en ese periódico que duró pocos años en circulación.

 En este contexto de inteligencia y responsabilidad, Radio Tarqui, irrumpe en los hogares quiteños con una programación novedosa para la época, fruto del esfuerzo y la tenacidad de un joven visionario que luego de ganar un concurso de locución aceptó el reto de su conciencia para levantar su propia empresa.

 A lo largo de 49 años, esta empresa radiodifusora fue vítima de ataques represivos y cuna de destacados políticos, periodistas y personajes de la vida nacional. Siempre bajo sus aspiraciones de verdad, justicia y trabajo, amparada en su lema de Dios, Patria y Libertad, puso sus micrófonos al servicio de las clases populares. Ese mismo sector que permanentemente lo distinguió con su sintonía y respaldo.

 Una misma historia con diferentes protagonistas. Antonio Gramsci lo decía: La historia es un hacerse continuo y por lo tanto, imprevisible. Pero esto no significa que todo sea imprevisible dentro del hacerse de la historia, esto no quiere decir que la historia no sea dominada por el arbitrio y capricho irresponsable. (La Historia es al mismo tiempo libertad y necesidad). Radio Tarqui, así lo entendió, pues siendo testigo de la historia no descuidó su labor orientadora.

 Lastimosamente, los gobernantes no lo entienden así prefieren ignorar la importancia de la historia y esa misma ignorancia les lleva a enfrentarse con los medios de comunicación.

Por Alexis Pérez Nieto (+)